domingo 8 de enero de 2012

Trescientas sesenta y cinco palabras para el 2011

Estas palabras van a ser difíciles… este 2011 ha sido algo raro, muchas bodas y sones de independencia, niños! pero no para mí. Las casas siguen paradas, y no parece que quieran empezarlas, y eso es algo que quema, que cansa, que desgasta, empiezas a plantearte otras situaciones, otras vidas… otras cosas, o casas... Hasta dos ramos de novia me cayeron estre año, ¿señal del algo? Más bien de las ganas que los demás tienen de que me case…
En el trabajo todo va bien, asentada en mi nuevo puesto, digital marketing, web content and social media… suena muy raro pero viene a ser la web, las redes sociales y los mailings. Eso si, es algo que me gusta y además este año ha supuesto todo un reto personal porque vamos a cambiar la web.
Mi gente sigue ahí, todos, por supuesto Gaby, un año más en nuestro permanente estado en las nubes… Let, recién casada y con ganas de ser mami, y Vane que lo ha sido. Teresa me preocupa… pero estaremos ahí como lo hemos estado siempre.
Y mi familia, mi madre poco a poco, la enfermedad avanza y nosotros nos pegamos con viento y marea por frenarla…
En mi pequeño mundo poco se ha tambaleado este año, aunque algunas cosas hayan cambiado, he conocido el estress laboral y a cambio también he conocido el orgullo laboral.
El mini sigue bien, algún gilipollas lo ha rayado, me robaron las carcasas de los retros… el pobre, lleva mala vida en mi barrio, sin un parking que le proteja… Este año ha pasado su primera revisión ahora a finales, se me hace mayor…
Y para el año que viene… no sé ni qué pedir… ¿un aumento de sueldo? Imposible con la crisis, ¿Qué comiencen las casas? Casi prefiero que no, casi mejor voy a pedir que al menos 80 personas de la parcela R-04 se den de baja, así la tendremos antes… o puestos a pedir que me toque la lotería y comprarla a tocateja. Que el tiempo pare o que pase más rápido, depende del momento y de para quién. Que nada cambie y que cambie todo.
Al 2012, le pido que me sorprenda.

sábado 25 de diciembre de 2010

Trescientas sesenta y cinco palabras para el 2010

A principios de este año sólo quería quedarme quieta y ver cómo el mundo pasaba, porque tenía miedo. El año no había comenzado con buen pie y temía cómo pudiera terminar. Afortunadamente, me equivocaba y el 2010 terminará como uno de los mejores años de mi vida, junto al 2007, claro!
El día 3 de enero tuve un golpe con mi pitu, a pesar del susto, ni a mí ni a la otra persona que iba conmigo nos paso nada, pero el coche quedó siniestro y tuve que empezar a plantearme comprar otro.
Lo que empezó entonces como un desastre terminó con uno de mis sueños cumplidos… me compré un mini.
En mayo se cumplió otro de mis sueños… empezar a trabajar en marketing. Al principio sólo cubriendo una baja de maternidad, pero con esfuerzo, tenacidad y mucho trabajo duro he conseguido hacerme un puesto. ¡Por fin estoy trabajando en lo que me gusta!.
A finales de año, la luna de miel, no, no me he casado, pero un viaje de 9 días a Isla Mauricio, bien merece ese nombre.
También he conocido gente nueva que creo que aportará cosas en mi vida, tanto personal como profesionalmente. Descubrí una nueva afición dentro de la escalada, el bloque. Sigo jugando al fútbol. Mi personalidad, activa, independiente, se reafirma. Y enamorada.
Gaby siempre está ahí, incluso cuando no está por los viajes. Somos una gran pareja, sin fisuras, sin peleas, con mucha comprensión por parte de ambos, nos queremos mucho y eso se nota. ¿Por qué hay parejas que no se quieren?
Claro que me quedan cosas por pedir, para mí, por dios! Que empiecen las casas, y para la gente que quiero, que Jose salga del bache, que mi mami no se caiga tanto, que la enfermedad vaya lenta…, para Tere que mejore su situación laboral y para Let que consiga lo que quiere (profesional y personalmente), que Ana siga bien, que Charo lo supere, en definitiva que todos los que me rodean sean FELICES.
El año que viene debería ser un buen año, aprendiendo mucho en mi nuevo puesto, las casas en marcha, bodas de amigas, miles de planes… así pues, que empiece el 2011.

martes 22 de diciembre de 2009

Trescientas sesenta y cinco palabras para el 2009

Como cada año pretendo sintetizar lo vivido en un puñado de palabras, y este año es más difícil que ninguno de los anteriores, ¿porqué? Simplemente, hay poco que reseñar.
Tengo en mi cabeza cientos de momentos, de canciones, de situaciones, nuestro segundo aniversario, mi aprendizaje de ski en Cerler, las futuras bodas de dos amigas, mis zapatos de tacón, besos, risas, conversaciones a través de la pantalla de un ordenador…
Este año es el del stand-by. Un extraño parón se ha instalado en mi vida, a pesar de no parar, una extraña paradoja, ¿verdad?
Bien, aquí estamos, esperando a que algo cambie en dos aspectos de mi vida, en el laboral, y en el independentista.
A pesar de mis velados intentos por introducir la cabeza en el departamento de Marketing los últimos sucesos han hecho tambalear en mi cabeza todo lo logrado. ¿Qué me deparará el 2010?
Por otra parte la obra de la casa está más parada que la nacional V esta mañana (estrepitosa nevada-helada en Madrid). ¿Hasta cuándo? Pues esperemos que no mucho, dicen que la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?
Por lo demás hay cosas que se mantienen inmutables. Lo importante. Lo que quiero, está ahí. Puedo decir que ha sido un año Feliz, cómo lo fueron los anteriores, a veces, hasta me resulta raro sentirme feliz, ser feliz, no simplemente estar contenta un día, no, sonreír como tónica.
Y a veces llorar, porque sí, con una peli, una canción, una frase, una conversación, lágrimas de tristeza porque ser feliz implica conocer la tristeza también, y miro a mi alrededor y me pregunto si la gente que me importa es feliz, y si no es así qué puedo hacer yo para que eso cambie.
Se despide el 2009, como cada año, con mi cumpleaños, se despide con la sensación de ser un año de transición entre momentos importantes de mi vida. Con la sensación de que el stand-by se pondrá en marcha el año que viene y mi vida seguirá hacia delante. Ojala sea así. Pero dicen que el movimiento se demuestra andando, así que creo que mi propósito para el 2010 será pulsar el play. Ponte en marcha.

miércoles 10 de diciembre de 2008

Trescientas sesenta y cinco palabras para el dos mil ocho.

El 2007 acabó pidiendo un deseo, que el 2008 fuera igual, pero además con un viaje a Nueva York. Dicho y hecho.
Este año por primera vez en mi vida he celebrado compartir mi vida con alguien. Ha sido un año lleno de viajes, de separaciones y reencuentros, de sorpresas…
En él han seguido las personas que entraron en mi vida el año anterior, aunque algunas he de reconocer, con un poso de tristeza, en menor medida. Las cosas cambian, las circunstancias cambian y sí, las personas cambiamos.
Éste año algunas cosas han permanedico aún así inmutables, ya veremos los siguientes…
A pesar de mi aferrado espiritu de Peter Pan voy dando pasitos hacia la vida adulta, al fin y al cabo este 2008 lo dejo con 30 velas en la tarta.
El post anterior lo resumí por meses. Éste no podría hacerlo. No tengo recuerdo de cada mes.
Sé que si el año pasado creía que no podía sentirme más afortunada me equivocaba.
Sé que si el año pasado creía que no podía estar más enamorada me equivocaba.
Sé que si el año pasado creía que no podía estar más arropada me equivocaba.
Por supuesto que no todo ha sido un cuento de hadas, básicamente porque los cuentos de hadas, son eso, cuentos.
A veces me he sentido sola.
A veces me he sentido fracasada.
A veces me he sentido agobiada.
Pero olvidemos los malos ratos. Lo mejor siempre se deja para el final.
A finales de noviembre uno de mis sueños se cumplió. Nueva York estaba a mis pies. Central Park, Rockefeller Center, el Empire State Building, y Tiffanys.
Y con todo ello algo que nunca había soñado, pero que sucedió y ahora está en mis sueños más que nunca. Una declaración en el observatorio del Empire State Building. Un anillo de Tiffanys. Sinceras lágrimas de felicidad. Y la certeza de que por fin encontraba un camino.
En el 2008 he puesto mi primer pie en ese sendero que, de la mano de mi amor, se convertirá en el camino de mi vida.
Si 2007 fue el año de los descubrimientos, 2008 ha sido el de las confirmaciones.
¿Qué me deparará el 2009?

Regreso a este blog

Este blog se creó como parte de un concurso en el que te animaban a describir un año en 365 palabras, esto fue el año pasado, describía mi 2007, uno de los mejores años de mi vida. El premio era un viaje a Nueva York. Desafortunadamente no gané, pero he pensado que era una buena idea repetir el experimento. Éstas son mis 365 palabras para el 2008.

sábado 1 de diciembre de 2007

Trescientos sesenta y cinco dias en trescientas sesenta y cinco palabras

¿Qué puede pasar en un año? Cuando llega el final y hacemos balance de lo bueno y malo (suena a Mecano) siempre hay cosas que poner en las dos balanzas. Hay años que querríamos borrar. Otros...
Enero fue tranquilo. Nuestro proyecto de formar un equipo de fútbol toma forma, la uña de mi pie, color; negro.
Febrero, empieza MI año. Le conocí a él, Gaby. Y en mi vida aparecieron cinco nuevas amigas, Irene, Charo, Ana, Laura y Vane.
Marzo, mi pobre Fordfi sufría, y además de romperme el retrovisor me pincharon las ruedas dos veces.
Abril decidí cambiar de coche, llegó a mí el Pitufo, un Clío azulón, además fueron nuestras primeras vacaciones, esa prueba de fuego de todas las parejas que nosotros solucionamos calentándonos, no sé si recordáis que la Semana Santa este año fue un poco fría, y quemándonos por intentar aprovechar el único día de sol que tuvimos.
Mayo llegó con Beyoncé, y Let y yo recuperamos el movimiento de caderas que empezábamos a tener olvidado.
Junio, un exótico viaje a Estambul, montones de recuerdos y experiencias, de fotos, y de kebabs.
Julio en Madrid, aprovechando la ciudad.
Agosto es el mes de las vacaciones con mayúsculas, perdón, VACACIONES. Sol, playa, sur y norte, y muchos más momentos compartidos con toda esa gente que ahora esta en mi vida.
Septiembre suele sufrir de estrés postvacacional.
Octubre, mes de regresión a la infancia, viviendo el musical de “Hoy no me puedo levantar” y sobre todo el viaje a Barcelona con mis amigas de toda la vida para ver a Take That, los ídolos de mi adolescencia.
Noviembre, este fue de los malos, golpe con el pitu, llevo sin coche tres semanas.
Diciembre se presenta bien. No sólo es Navidad, es mi cumpleaños, el 28 de diciembre. Es Pereza, Andrea Corr, El Circo del Sol, son un muchos planes con las personas más importantes de mi vida, de mis años, de éste y espero que de los venideros.

Para el año que viene, mi deseo es que esté tan lleno de cosas buenas como el 2007, y si se le añade un viaje a Nueva York...

Principio y final

Este es el principio de una nuevo blog, de mi forma de mostrarle al mundo los derroteros que recorre esta cabecita loca.
Bienvenidos al principio de este nuevo camino...