jueves, 7 de enero de 2016

Trescientas sesenta y cinco palabras para 2015


El 2015 ha sido un gran año, eso no lo puedo negar,
aunque ha tenido un regusto agridulce que no puedo remediar.
¡Nos casamos! Aunque para nosotros no fue más que una firma en un papel
celebramos con familia y amigos y nos lo pasamos súper bien.
Ya me he cansado de rimar, como broma tiene su aquél pero…
Siguiendo con mi año, lo más importante fue lo que vino después y no sólo por el viaje, sino por volver a descubrir a su lado que soy capaz de cualquier cosa que me proponga, como subirme a la cima del Half Dome (cosa que quedará en mi piel en el 2016, para tenerlo presente siempre que tenga dudas) y eso vale más que mil bodas y mil lunas de miel, y mil navidades juntos.
El mal trago, como siempre ha sido por culpa del cine, primero por cerrar puertas, y luego por vivir la locura de Star Wars desde fuera, y mi yo interior porfiando porque sé que debería estar viviéndolo desde dentro. Y por la salud, que tras dos revisiones buenas, mi amigo parece que ha vuelto a aparecer… habrá que esperar a 2016 por los resultados.
En el trabajo altibajos, lo seguimos teniendo que ya es mucho, y hemos cumplido tres años allí. La sensación de preferir estar enferma que ir a trabajar ha desaparecido, la sensación de que no pertenezco allí, no.
Cada vez es más difícil llenar este resumen del año, la vida va pasando y sus zarandeos no dejan marca, lo que pasa en un año se diluye.
El 2016 viene cargado de barrigas, Ana, Belén e Irene traerán nuevos sobrinitos postizos. Tere conseguirá su hogar. Let conseguirá su sueño, y Jose conseguirá su paz interior. Lo de estos dos últimos no lo sé, pero es lo que espero para ellos. Y Almudena un trabajo estable ahora que eso de la recuperación está de moda…
Hace tiempo a los Reyes Magos les pedía cada año un novio, cuando apareció Gabi pasé a pedirles un hogar, ahora me redundo en pedir un trabajo que me apasione, relacionado con el cine. Y salud, que eso desaparezca ya de una vez.
Bienvenido 2016.

No hay comentarios: